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La Tercera: Carta al Director

Señor director:

Los resultados de la encuesta ENUSC 2017-2018 nos entregan en principio una buena noticia, la victimización retrocede en 3,1%, llegando a 25,4%. Pero al traducir eso a la realidad, nos revela que 1 de cada 4 personas del país fue víctima de un delito el año pasado, lo que sigue siendo una cifra muy alta. Hay quienes salieron a celebrar, pero la verdad es que aún no podemos cantar victoria ya que tenemos nueva información que nos prende luces amarillas y naranjas. Por de pronto comienza a consolidarse la baja de denuncias, cayendo al 35,1%. Esto nos revela que 6 de cada 10 víctimas de un delito no lo denunciaron y, como consecuencia, no se investigó ni se sancionó, constituyendo un incentivo al desarrollo de la industria delictual. Al consultarse sus razones, un porcentaje mayoritario aduce razones que develan una baja confianza en que el sistema policial, persecutor y judicial logrará algún resultado. Esto es preocupante y requiere del diseño de una estrategia destinada a revertir tal tendencia.

En materia de percepción, que el 76,8%, es decir casi 8 de cada 10 encuestados perciba que la delincuencia aumentó, constituye un elemento de mucha preocupación, ya que una persona o familia con miedo restringe el ejercicio de sus derechos y sus libertades. Este es un punto central. Vivir con miedo a la delincuencia y sumarlo a otros temores como a la cesantía, la falta de atención de salud, las bajas pensiones, los abusos o la discriminación, conforman un escenario de incertidumbre que explica la molestia ciudadana y la falta de confianza en el sistema y sus autoridades y que obliga a poner el foco en la política social. El gobierno debe entender que debe socializar la política de seguridad y no criminalizar la política social. Aquí tenemos un problema serio que la autoridad debe abordar con una estrategia focalizada.

Por todo lo anterior, creo fundamental que la autoridad sea menos autocomplaciente e inicie una focalización de medidas preventivas y de control basadas en evidencia a fin de hacerse cargo de estos indicadores que nos están advirtiendo de un escenario adverso para la paz y la tranquilidad de las familias chilenas.

Felipe Harboe Bascuñán