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Diccionario llanero, para comprender nuestra forma de ser y de estar en el mundo

El Diccionario llanero, que tiene en sus manos, además de ser el único en Colombia sobre el tema específico, presenta otras características. Hugo Mantilla Trejos, su autor, es un investigador y artista llanero que ha vivido y recorrido gran parte de los llanos colombovenezolanos. En su recorrido ha conversado con todo tipo de nativos y  migrantes, y ha recogido tanto los dichos como lo propio del habla regional, lo que le ha servido de materia prima para la elaboración de este diccionario.

Su  mirada —despojarla de los amaneramientos académicos—, le sirve para reflejar con transparencia una forma de ser y de estar en el mundo: la del llanero. Porque si es verdad que el lenguaje surge de las necesidades del medio, de la necesidad del ser humano de compartir su experiencia, la experiencia vital del hombre llanero tiene que ver con su vida en un medio que si bien lo acoge, también se muestra hostil en muchas ocasiones.

Convivir con los animales, tanto domésticos como salvajes, confraternizar con la naturaleza y con los indígenas, habitantes primitivos de las inmensas llanuras, le ha depurado al llanero su sentir y su mirar para comprender de una forma diferente su estancia en el mundo. Y esta se evidencia en su lenguaje.

La intención profunda de esta obra, y de su autor, se aparta del afán estandarizador que subyace en todo diccionario. No se pretende dictar cátedra sobre el léxico; mucho menos establecer normas ni prescribir un uso determinado de la lengua, sino de describir la facultad humana del lenguaje y su condensación en el habla cotidiana del llanero, habla que tiene que ver con su vida, sus sentimientos, sus dificultades, pero también con una forma de ser diferente que se manifiesta en el respeto por el ambiente y el cuidado de la naturaleza.

El habla del llanero está impregnada de la libertad que inspiran sus cielos abiertos en los que se pierde la mirada y, al mismo tiempo, impregna sus juegos y formas de diversión, sus fiestas, sus ritos y por ende, su concepción del amor. De otra parte, el habla regional está estrechamente ligada, como ya lo dijo Engels, a una forma especial de convivir con la naturaleza y con los otros seres: el trabajo, en este caso el trabajo de llano.

La importancia de este diccionario radica, más que en su contribución acádemica a los estudios regionales, a la comprensión de nuestra forma de ser y estar en el mundo, y a la construcción de un imaginario que nos permita conocernos e identificarnos como seres distintos.

La lectura de esta obra, que desde aquí recomiendo a legos y expertos, es un viaje que muestra en su esencia la geografía, la fauna, la flora y los habitantes del llano, reflejados en sus dichos, en su habla y en su vida cotidiana.

Por. Henry Benjumea Yepes

Tomado Editorial Entreletras