Diversificación o cobertura ¿qué estrategia es mejor para invertir tu capital?

Updated: feb 19

 

Hay muchas estrategias diferentes que prometen proteger el capital del inversionista de una u otra manera. Una de ellas es predecir cuando caerá el mercado y salirse antes de que suceda. Partiendo de que hay evidencia que demuestra que no es posible saber cuando caerá el mercado con la certeza necesaria como para poder hacerlo de manera recurrente, podemos descartarla de nuestras opciones, incluyendo la creencia de que las valuaciones altas por sí solas son una buena forma de predecir las caídas de mercado[1]. Las maneras más comunes de disminuir el riesgo de un portafolio de inversión son la diversificación y el uso de coberturas, o hedge en inglés. Algunos inversionistas requieren de una diversificación especifica debido a la composición de su base de activos y hay otros que requieren de cierto tipo de cobertura por su situación económica específica y/o sus preferencias. En este artículo hablaremos de la diferencia entre la diversificación y la cobertura, que suelen ser términos muy populares cuando se habla de proteger el capital pero que es muy común confundirlos y creer que son lo mismo.

 

Un término muy importante al analizar distintas opciones de inversión es la correlación, que básicamente mide el movimiento de una variable con respecto al movimiento de otra y cuyo valor puede ir de -1 a 1. Por ejemplo, si los precios de la canasta básica de alimentos y la inflación tuvieran una correlación de 1, esto nos diría que la inflación se comporta a la par y en el mismo sentido que los cambios en el precio de la canasta básica, y si tuvieran una correlación de -1 tendrían un comportamiento exactamente inverso. Incluir en un portafolio de inversión activos con baja correlación al mercado puede ser una gran estrategia para disminuir la exposición al riesgo de pérdidas a causa de una crisis general. Lo que mucha gente no entiende de la diversificación es que no es una estrategia que cubre o elimina riesgos, más bien, es una estrategia que toma nuevas fuentes de riesgo, cada una con comportamientos y magnitudes distintas, obteniendo así una menor exposición al riesgo de mercado o cualquier otro riesgo que busque ser disminuido en primer lugar. ¿En qué escenario deberíamos de buscar una mayor diversificación? Las condiciones de mercado actuales son un excelente ejemplo, las tasas de interés en Estados Unidos han estado debajo del 2% por casi 10 años y las tasas en Europa a niveles de ceros o incluso negativas, como en el caso de Alemania. En un ambiente de rendimiento bajos, queremos diversificar nuestro portafolio para obtener tasas de rendimiento aceptables sin tener que tomar riesgos desproporcionados, como sería obligarnos a aumentar nuestra posición en el mercado de bonos basura, también conocidos como junk bonds o high yields, o tomar nuevas posiciones en índices del mercado accionario cuando se tienen valuaciones tan altas. Otra estrategia de diversificación es tener un portafolio global para disminuir el riesgo país, que es muy alto cuando se tienen los negocios, cuentas bancarias y propiedades, es decir, la mayor parte de los activos patrimoniales, en el mismo país en que se vive.

 

Una cobertura por otro lado, es una estrategia que busca tener mejores rendimientos cuando otros instrumentos están teniendo malos ratos. Por ejemplo, cuando los inversionistas toman una postura muy pesimista hacia el mercado de acciones, estos tienden a vender sus posiciones y refugiarse en commodities como el oro o en bonos gubernamentales. El objetivo de un inversionista al hacer este cambio en su portafolio es sentirse seguro, y a consecuencia de la demanda creciente vemos los precios de estos activos subir, dando de esta manera mejores retornos que las acciones que se venden desesperadamente. Las opciones son otra de las alternativas más usadas como cobertura y específicamente los put options suelen funcionan como un seguro. Un put option es un contrato que da el derecho, más no la obligación, de vender cierto activo a un precio determinado y en una fecha especifica. Si se utilizan contra el índice de mercado, pueden ser rentables cuando el mercado cae de manera drástica por debajo del precio pactado en el contrato, por el contrario el contrato pierde valor cuando se acerca la fecha de vencimiento y el precio del activo sigue por encima del precio pactado, por lo que se puede ver como una prima de seguro que ante un siniestro específico da un retorno positivo pero en caso de que no ocurra el siniestro, la prima vence sin valor. Las coberturas son comúnmente utilizadas en divisas, por ejemplo, para mantener un portafolio global dolarizado y no estar expuesto a las variaciones de las otras monedas incluidas en el portafolio. Otro riesgo que requiere una cobertura es el de casos extraordinarios como el de la crisis del 2008. Hay inversionistas que, por su perfil emocional, por su edad o por la necesidad de hacer retiros de capital periódicos prefieren no correr este riesgo y buscan cubrir una posible caída en su portafolio.

 

Cuando escogemos entre diversificación y cobertura debemos de tomar en cuenta que cada estrategia tiene resultados distintos. A medida que un portafolio es más conservador y busca estar cubierto ante caídas generales de mercado, de la misma manera el rendimiento promedio será menor. Esto debido a que cuando un inversionista retira o disminuye su posición en acciones para tomar posiciones en activos que cumplen la función de cobertura, cuando el mercado sube, el portafolio del inversionista no sube con el y su rendimiento se estanca de cierta manera. Si tomamos en cuenta que las caídas grandes (-20%) han pasado en promedio 1 vez cada diez años desde 1926[2], es lógico esperar que un régimen de activos muy conservador tenga rendimientos inferiores durante un periodo de 10 años para cubrir una posible crisis en ese mismo periodo. En resumen, una estrategia que utiliza coberturas para tratar de cubrir el riesgo de eventos extraordinarios o de cola, da como resultado un rendimiento promedio menor comparado a una alternativa sin cobertura. De manera distinta, la diversificación no garantiza una cobertura ante caídas generales, pero si disminuye la exposición a ciertos riesgos. Si escogemos bien nuestras estrategias de diversificación, podemos obtener rendimientos que no dependan del ciclo económico y que en crisis generales caigan menos que el mercado sin tener que sacrificar tanto rendimiento. En un escenario negativo, el comportamiento de las distintas estrategias de un portafolio podría coordinarse en casos extremos, eliminando el posible factor de cobertura dentro de una estrategia diversificada, es decir, que todas las estrategias caigan al mismo tiempo y en magnitudes similares. Aunque es poco probable hay que considerarlo, por eso les llamamos a estos casos “extremos”.

 

Existen estrategias que buscan regresar al inversionista un mayor nivel de diversificación y que implícitamente traen consigo factores de cobertura. Un ejemplo de esto son las estrategias defensivas en un portafolio de acciones, que pueden basarse en factores de valor, factores macro globales o incluso factores de tendencia. Como acciones defensivas se pueden tomar en cuenta empresas que tienen poca correlación a los ciclos de mercado debido a la naturaleza más estable en su modelo de negocio, como serían los sectores de salud, consumo no cíclico, servicios básicos, entre otros. En Evidika creemos que el factor value con un enfoque oportunista es una de estas estrategias, que no solo pueden dar mayor solidez a un portafolio diversificando las fuentes de riesgo, sino que por las condiciones específicas de las empresas que suelen añadirse al portafolio pueden otorgar cierto nivel de cobertura en casos extremos, aunque no al nivel de los bonos gubernamentales o el oro. Analizando el comportamiento del mercado desde 1929 a la fecha, nos hemos dado cuenta de que se puede tener cierto nivel de cobertura cuando se compran empresas a precios que ya reflejan expectativas muy pesimistas por parte del mercado, por lo que en una crisis o corrección de mercado es bastante probable que caigan menos, ya que el escenario negativo ya estaba reflejado en el precio de la acción. En cuanto a la parte de diversificación, cuando se compran empresas que están pasando por cambios en su estrategia general o estructura corporativa, el precio de su acción tiende a ajustarse por factores individuales y específicos de la empresa, lo que disminuye en gran parte el impacto que puede llegar a tener el ciclo económico y el movimiento de mercado en general, de ahí viene el enfoque oportunista.

 

La decisión de utilizar o no coberturas depende de las necesidades específicas del inversionista. Si se puede vivir tranquilo con rendimientos cercanos a lo que pagan los T-Bills americanos y se puede lidiar con la posible pérdida de poder adquisitivo a causa de la inflación, un portafolio conservador y con alta cobertura es la opción a seguir. Para un inversionista que prefiere ganarle a la inflación para no solo preservar su capital sino también hacerlo crecer, una estrategia diversificada es la mejor opción. Si bien, estas dos estrategias pueden incluirse en un mismo portafolio, muchos inversionistas tienden a llevarse sorpresas por no entender la diferencia entre una estrategia y otra. Lo importante es entender cuales son los beneficios e implicaciones de cada estrategia y buscar la mezcla óptima de ambas dentro de nuestro portafolio para poder cumplir con nuestro objetivo.

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LAF. Raúl Ramírez Valenzuela Hadad

 

Asesor financiero Evidika

[1] AQR, “It Was the Worst of Times: Diversification During a Century of Drawdowns”, 2018. Recopilado de: https://www.aqr.com/Insights/Research/Alternative-Thinking/It-Was-the-Worst-of-Times-Diversification-During-a-Century-of-Drawdowns

 

[2] Datos de Robert Shiller y el Indice S&P 500.