El fenómeno de la radicalización violenta

Updated: nov 26

Modelos teóricos del proceso de radicalización

Se analizan brevemente varias teorías acerca del proceso de radicalización de un individuo y su incidencia en diferentes Países europeos, incluida España.

Individuo lanzando cóctel molotovIndividuo lanzando cóctel molotov

Voy a exponer los procesos diferentes que según varios analistas conducen a la radicalización de un individuo, realizando una recopilación de los que creo más interesantes. Comenzaré por la selección que hizo Marta Pons Soler en su excelente trabajo “La analogía entre la radicalización islámica y una campaña de marketing exitosa”, publicado en 2016 por el Instituto Español de Estudios Estratégicos.

 

El primero de dichos modelos que refiero es el expuesto por el doctor en Filosofía Randy Borum, de la Universidad del Sur de Florida, y su teoría “Understanding the terrorist mind-set” (Entendiendo el modo de pensar del terrorista), de 2003. Se basa en que hay una situación no deseada para un sujeto en concreto. Tomando ventaja de este contexto, el grupo extremista tacha esta situación no deseada como algo injusto o que no está bien. A partir de aquí, los que están en una situación con un desequilibrio más grande por considerarlo como injusticia tienen un gran resentimiento ante este desequilibrio social. En la siguiente etapa, se busca un sujeto o ente externo que es la causa de esta situación injusta; poco a poco el sujeto se convierte en algo “malo” hasta que se llega al punto de deshumanizarlo.

 

Del mismo año, 2003, es otra teoría, la de “Joining the cause” (Unirse a la causa) de Quintan Wiktorowicz, gerente de la entidad de innovación social Affinis Labs. Su modelo teórico con respecto a la radicalización comienza con una apertura cognitiva, es decir, el sujeto está dispuesto a recibir nuevas ideas o interpretaciones del mundo, normalmente asociado a una crisis de identidad. En esta etapa, el sujeto se encuentra muy receptivo a la religión, como sucede con los que abrazan ideologías islamistas extremistas. Esta fase corresponde, por lo tanto, con una búsqueda religiosa o existencial y viene acompañada de un apoyo a ese marco religioso. El culmen llegará con la total unión con el grupo, participando en sus actividades o eventos.

 

Vamos ahora con el tercer modelo teórico, “The staircase to terrorism” (La escalera al terrorismo), de Fathali Moghaddam, profesor de psicología de la Universidad de Georgetown; presentó esta propuesta teórica en 2005: crea la metáfora de unas escaleras que el individuo debe de subir para llegar a la parte superior del edificio, que es el terrorismo. El camino va cambiando a medida que la percepción de la persona y las decisiones que cree tener disponibles. Cuanto más cerca de la cima del edificio, más estrecha se vuelve la escalera:

  1. El primer piso es una visión subjetiva, con privación relativa de bienes materiales. De esta manera, las personas quieren revertir esta situación y rebelarse contra el trato injusto.

  2. En el segundo piso, la sensación de injusticia que le provoca descontento le va guiando hacia un objetivo y como solución a esta situación aparece el radicalismo.

  3. En la tercera planta, la violencia es una herramienta más y los grupos se van encerrando más y más en sí mismos. La consecuencia más inmediata, es que las diferencias entre el resto de la sociedad y el grupo se van haciendo cada vez más notables, por lo que la ven como el enemigo.

  4. En la cima del edificio, el sujeto tiene la intención de adherirse a un grupo terrorista y finalmente cometer el acto criminal.

Marc Sageman, psiquiatra forense y asesor contraterrorista, publicó el artículo denominado “A strategy for fighting International Islamist Terrorists”, en Annals of the American Academy of political and social Science, en 2008. En dicho trabajo exponía que hay cuatro factores claves (la suma e interacción de los mismos dará lugar a un individuo radicalizado):

  • Sentido de ultraje moral

  • Marco común para interpretar el Mundo

  • Experiencia personal

  • Red social de movilización.

Menciono también, siguiendo con la acertada selección que hace Marta Pons, el trabajo realizado por Mitchell Silber, ex director de Inteligencia del Departamento de Policía de Nueva York y por el analista Arvin Bhatt, con el título "Radicalization in the West: The Homegrown Threat Prepared". El trabajo se llevó a cabo en 2007 y establece cuatro fases de radicalización, en el caso de los yihadistas:

  • Pre-radicalización: antes de iniciar cambios se fijan en individuos con una vida normal, sin antecedentes penales, con buena educación.

  • Autoidentificación: la incidencia de factores tanto externos como internos (aquí se vuelve a destacar la crisis de identidad como hacia Wiktorowicz); por ejemplo, cuando entran en contacto con el Islam salafista, compartiendo muchas de sus ideas.

  • Adoctrinamiento: acepta plenamente la ideología extremista y se autoconvence de la obligada participación en la causa, dejando a un lado los objetivos individualistas; en el caso de los yihadistas, se volcará hacia los objetivos colectivos de los musulmanes.

  • Yihadización: cuando dan el paso de convertirse en muyahidines.

Luego tenemos los tres niveles para el proceso de radicalización, según Javier Jordán en su artículo “Procesos de radicalización yihadista en España; análisis sociopolítico en tres niveles”, publicado en 2009, pero cuyo planteamiento es válido para la presente década:

  • Macro: los factores exógenos como son el entorno social, económico, político y cultural donde se encuentra el individuo. Es la base del proceso y hay dos tipos de precondiciones: las que permiten la radicalización y la impulsora del proceso.

  • Micro: los factores endógenos del individuo con elementos racionales, emocionales, normativos e identitarios.

  • Meso: relacionado con las redes sociales. En concreto las de amistad y parentesco, foros vinculados con la predicación radical, los foros yihadistas propiamente dicho, entre otros.

 

El proceso de radicalización en Europa

Bandera de Francia con lágrimaBandera de Francia con lágrima
Francia ha sido el País europeo más castigado en la última década

En 2005, la Comisión Europea definió la radicalización violenta como el fenómeno mediante el cual las personas aceptan opiniones, puntos de vista e ideas que pueden conducirles a una acción terrorista, añadiendo la posibilidad de reclutamiento mediante redes sociales por parte de células locales. Por ello, la

Unión Europea dictó la Directiva 2017/541 con la que se le da mucha más importancia a todo lo relacionado con el terrorismo, y particularmente, con el yihadismo. De modo específico, el título III de la Directiva menciona la captación, adiestramiento, viaje con fines terroristas y financiación de grupo terrorista.

 

En la mayoría de casos, este proceso de radicalización se da entre una diversidad de individuos que una vez que llegan a Europa dan el siguiente paso en el islamismo radical a través de reclutadores yihadistas. A continuación, voy a señalar varios ejemplos representativos en cuatro Países.

 

Francia

Muchos de los terroristas no son de primera generación, sino que son naturales del lugar, como aquellos que perpetraron el ataque a la revista francesa Charlie Hebdo, los hermanos Chérif y Said Kouachi. Chérif había sido radicalizado por un sujeto llamado Farid Benyettou y en una entrevista al periódico El Confidencial comenta que actualmente colabora con el Centro de Prevención contra las Derivas Sectarias ligadas al islam. Farid está ya desradicalizado pero su historia comienza con la pérdida de una referencia paterna; su padre cayó en el alcoholismo cuando descubrió que había sido adoptado. Su padre tenía un concepto muy rígido de la religión – por ejemplo, no podía escuchar música occidental en casa –.

 

A la edad de 11 años, Farid se implica en tareas humanitarias para ayudar a los musulmanes que viven en Bosnia a través de la organización “Hermanos musulmanes”, calificada como terrorista por algunos Países. Por entonces, le gustaba el fútbol pero al relacionarse con la corriente salafista del Islam radical, dejó de adular a sus jugadores favoritos e incluso dejó de comer chocolate, el dulce que más le gustaba, pues le enseñaron que solo podía adorarse lo concerniente a Allah, no lo material. En esta época se está radicalizando paulatinamente, comenzando a vestir “kamis” (camisa larga con mangas al codo) y a dejarse la barba, y en su propio instituto predica su recientemente adquirida ideología fundamentalista instando a las mujeres jóvenes con las que se relaciona a que lleven velo, convenciendo a un gran número de ellas. Además, se cambiaba de acera cuando veía a gente tomando fotos, ya que esto también está prohibido por los salafistas.

 

En el momento de su radicalización, el discurso por parte de los adoctrinadores era claro: cualquier duda que tengas o pase por tu cabeza es provocada por Satán

 

En 2002, Farid pasa a llamarse Adu Abdallah y da clases a sus discípulos, como los hermanos Kouachi. Cuando Farid es encarcelado, aprovecha la prisión para continuar con el adoctrinamiento de internos como nuevos reclutas a los que dice que los políticos y empresarios del País son los culpables de su situación, señalando a Francia como responsable de que mueran niños en Oriente Medio, o lo que es lo mismo, la denominada frustración delegada de la que habla el investigador iraní Farhad Josrojavar, afincado en Francia, en su libro “Los nuevos Mártires de Alá”, de 2003. Se refiere a la interiorización como propios de los agravios y sentimientos de venganza experimentado por otros.

 

Finalmente, a Farid se le confiscaron todos sus libros y se le transfirió a otro centro penitenciario donde se le prohibió entrar en contacto con los demás presos musulmanes; salió de prisión en 2014, obteniendo el título de enfermero en 2015 pero no pudiendo ejercer por sus antecedentes.

 

Alemania

Se podría mencionar a la famosísima célula de Hamburgo. Recordemos que su líder fue el egipcio Mohammed Atta, su financiador Khalid Sheik Mohammed y el lugarteniente del líder Ramzi Binalshibh; cualquiera de ellos serviría de ejemplo sobre el asunto que abordamos, el proceso de radicalización en este siglo en el que vivimos. Pero nos centraremos, brevemente, en Marwan Al-Shehhi, uno de los pilotos suicidas, como ejemplo de radicalización motivada por incapacidad de adaptación al nuevo entorno social.

 

Al-Shehhi se había trasladado a Alemania para seguir con sus estudios universitarios pero no supo adaptarse por ser un país muy distinto a donde él se ha criado y vivido toda su vida, entrando en una crisis de identidad provocada por el aislamiento social que él mismo se procuró, incapaz de desenvolverse en la sociedad de acogida. Se convirtió en alguien ideal para su captación por su debilidad emocional y pobre personalidad. En la mezquita compartía sus preocupaciones e ideas, encontrando el grupo del que pasó a formar parte pues les unía el factor común de la religión en la que se refugió pero en su versión más exacerbada y extremista. No le disculpa en absoluto pero sí es un elemento que los reclutadores tienen en cuenta: aprovechar su débil carácter.

 

Gran Bretaña

Para poner un ejemplo sobre radicalización a través de vídeos en Internet, me remito a los atentados del tres de junio de 2017, en Londres, que fueron perpetrados por Khuram Shazad Butt, Rachid Redouane y Yusef Zaghba, el primero de ellos radicalizado viendo vídeos que estaban colgados en una red social de acceso generalizado, YouTube. Los administradores de estas redes intentan eliminar ese material pero el espacio virtual en el que se cuelga es tan enorme que resulta prácticamente imposible detectarlos en el momento para proceder a su eliminación y cancelación de la cuenta.

 

Khuram fue denunciado por sus propios vecinos hasta en dos ocasiones por intentar reclutar niños en los parques para el DAESH, y expulsado de dos mezquitas por su comportamiento pero su integración en la sociedad era aparentemente total ya que está casado y tiene dos niños, además Khuram nació en el Reino Unido.

 

En un artículo publicado por Gemma Saura en La Vanguardia, con fecha 07-06-2017, se preguntó a varios alumnos de la academia “low-cost” donde aprendían inglés en Londres y de la que fue profesor Khuram, describiéndole como persona que habla del Islam más que de él mismo, tiene barba y viste ropajes árabes, arisco, tímido y se negaba a participar en las actividades en las que tenía que interactuar con más alumnos, mostrándose más tosco con las chicas y exaltando su fervor religioso haciendo las correspondientes cinco oraciones al día (si era necesario se iba en mitad de la clase a rezar). Una vez, llevo un artículo de periódico sobre racismo y violencia policial para que los alumnos debatiesen.

 

Con respecto a otro miembro de la célula, Rachid Redouane, se le describe por algunos de sus amigos como una persona que abusaba física y emocionalmente de su mujer para forzarla a convertirse en musulmana, declarando ésta que su marido no quería ni que bebiese ni fumase y le imponía llevar hijab, algo a lo que ella no estaba dispuesta. También declaró a los medios que prohibía a su hija que comiera carne de cerdo o viera la televisión ya que podía convertirse en homosexual si lo hacía.

 

España

En 2014, se detuvo a varios miembros de una célula yihadista del que analizaremos a Nabil Benazzou, captado y adoctrinado por dicha célula y detenido junto al resto de miembros en la operación Gala.

Portada del libro "Casada con el enemigo"Portada del libro "Casada con el enemigo"

Su esposa, Raquel Alonso, describió en su libro Casada con el enemigo (2018) el proceso de radicalización de este individuo. Raquel es una madrileña que se casó con un marroquí hace veinte años, señalando un antes y un después en su relación conyugal a raíz de la muerte de su suegro, el padre de Nabil, por un enfisema pulmonar. Esto hace que su marido se esconda en la religión y empiece a ir a la mezquita y a rezar las cinco veces al día. Tenemos aquí un ejemplo de radicalización a raiz de la muerte de un ser querido.

 

Nada excusa adoptar una actitud extremista, ni siquiera el fallecimiento de un familiar próximo, pero es igualmente aprovechado por los reclutadores al encontrarse el individuo en una depresión personal, caldo de cultivo idóneo para la captación, si además es alguien de escasa personalidad. Nabil, en el periodo de un mes, comienza a dejarse barba y los cambios de humor son cada vez más destacables: “Tenía menos paciencia, estaba más irascible y tajante, hablaba poco y, sobre todo, ya no reía como antes. Apenas gastaba bromas y jugaba aún menos con los niños”.

 

El siguiente paso, en su proceso de radicalización, es acercarse más a sus hijos para adoctrinarles lo más rápidamente posible. Les apunta a clases de árabe para que aprendan la lengua; es importante destacar en este punto que Nabil hablaba perfectamente árabe, y nunca antes había hablado o enseñado a sus hijos la lengua, pues le suponía un esfuerzo después del trabajo del que llegaba cansado. Pero cuando se radicaliza comienza a diferenciar a sus hijos, a los que antes trataba por igual, siendo la obsesión de Nabil adoctrinar al varón lo antes posible. Respecto a su día a día, comienza a llevar chilaba y a prohibir el alcohol en su casa lo que va hacer que se aísle aún más de la familia de Raquel, es decir, las festividades como las Navidades o los cumpleaños, no invitando a familiares a los de sus hijos. Se niega a ir a esas celebraciones porque se bebe alcohol y porque cuando hay carne no es preparada al estilo halal (casi todo lo etiqueta como haram o prohibido por el Islam).

 

En este tiempo quiere visitar la Meca y lleva a cabo el Ramadán con una férrea disciplina, reduciendo su círculo de amistades a los que considera sus “hermanos”, los que pertenecen a la célula. Nabil tiene que viajar mucho por trabajo y no le gusta tanto rezar en otras mezquitas, prefiere la “de siempre”. Siguiendo con su proceso de radicalización, retira las fotografías de su casa, además de hacer que su mujer se convierta al Islam. Ella dijo aceptar en un intento de que no obligara a sus hijos pidiéndole a su marido que le dejara a ella su educación religiosa dentro de los preceptos islámicos, para evitar así que él les radicalizara.

 

El paso más importante, que es cuando cruza la línea de radical a terrorista, es cuando Nabil comienza hablar de que quiere ir a Siria: “…sabes lo que está pasando en Siria, están muriendo mis hermanos, niños, mujeres, y esta situación hay que cambiarla. Los de la bandera negra están montando un califato para luchar por nuestra gente y me voy a ir a ayudarles. Mi pueblo me necesita y es una obligación musulmana hacer la Yihad”. Cuando se refiere a los de la bandera negra está hablando del ISIS, que por entonces comenzaban su terrorífica andadura en Oriente Medio. Nabil decía estar dispuesto a realizar el viaje a Siria y a morir por sus ideas, manifestando su intención de despedirse de su madre.

 

Otro punto importante es, según la propia Raquel Alonso, que una vez que la célula fue desarticulada y Nabil ingresa en prisión, su marido ha extremado su postura aún más y ha conseguido radicalizar a sus propias hermanas. En el libro, destaca el fallecimiento de la madre de Nabil para que sus propias hermanas sigan el camino tomado por el hermano.

 

Algunos de los libros que Benazzou leyó durante el proceso de radicalización, según su esposa, estaban relacionados con las reglamentaciones coránicas, la forma en que debe actuar el buen musulmán o cómo ha de comportarse la mujer musulmana, así como el manual “Nada te turbe” del autor Aid ibn Abdullah Al-Qarni.

 

La célula de la que formaba parte Nabil constaba de un señalador, que en este caso se encuentra en la cúspide de la estructura (Ikassrien), los captadores (Mohamed Khalouk y Abdeslam el Haddouti) y los muyahidines, situados en la base de la estructura.

 

Otro punto a tratar son los individuos que llegan de países musulmanes con el objetivo de conseguir un progreso económico para su familia, como ocurrió con los que perpetraron el atentado de Barcelona y Cambrils, cuya célula residía en la localidad de Ripoll. Radicalizados por el imam Abdelbaki Es Satty, éste hizo que los sujetos a los que radicalizó pasaran de salir con sus amigos y actuar normalmente, jugar al fútbol, fumar hachís e incluso beber alcohol, a aislarse en la mezquita, sermonear a otros musulmanes de que tenían que rezar más y evitar a las mujeres.

 

El proceso comenzó con Younes Abouyaaqoub, Mohamed Hichamy y Youssef Aalla, según los testigos y conocidos, quiénes dejaron de salir de fiesta como solían hacer con sus amigos, volviéndose muy estrictos con el rezo; comenzaron a sermonear y a radicalizar a otros individuos más jóvenes, convenciendo a Mohamed Houli Chemlal, Moussa Oukabir, El Houssaine Abouyaaqoub, Said Aalla y Omar Hichamy. El cambio más evidente se dio en Youssef Aalla que paso de despreocuparse de todo (era cocainómano) a volverse frío y distante, modificando su imagen, convirtiéndose en alguien extremadamente religioso.

 

 

La radicalización en los conversos

Ojos de mujer sin mostrarse el resto de su caraOjos de mujer sin mostrarse el resto de su cara
Se han dado casos de radicalización de conversos tanto en hombres como en mujeres

Volviendo al estudio de Mitchell Silber y Arvin Bhatt, del Departamento de la Policía de Nueva York, se explica que los radicales conversos “tendían a ser los más fanáticos de los grupos” ya que “necesitaban demostrar sus convicciones religiosas a sus compañeros, lo que a menudo hace de ellos los más agresivos” (Silber y Bhatt, "Radicalization in the West: The Homegrown Threat Prepared", 2007).

 

Voy a exponer varios casos de extremistas conversos españoles sin que signifique que todos los conversos deban ser objeto de vigilancia, ni mucho menos; lo que se intenta explicar en este epígrafe es que un radical converso busca impresionar e impactar más que un islamista cuya religión familiar sea la musulmana, ya que el fundamentalista converso necesita dejar claro a sus correligionarios que no alberga en su interior resquicios de credos pasados o influencia alguna de su entorno no musulmán. Del mismo modo, valga decir que la inmensa mayoría de los musulmanes son personas de paz, sin embargo estamos analizando los procesos de radicalización y en concreto el del integrismo islamista.

 

Un caso es el del asturiano Luis José Galán González que en 1991 se convierte al Islam y pasa a llamarse Luthfullah Yusuf Galán González. Venía de una fase de su vida marcada por el consumo de drogas y como simpatizante de la organización terrorista ETA, llegando a ser interventor de la formación política Herri Batasuna. En esta etapa ya llevaba cinco años trabajando para una empresa de mensajería. Pocos años después, viaja a Indonesia para recibir adiestramiento militar. En 2005 se le condenó a nueve años de prisión por colaborar con la célula que perpetró los atentados del 11-S pero salió en 2011 y lejos de reisentarse en la Sociedad volvió a las andadas difundiendo su ideario fundamentalista violento, en esta ocasión colaborando con el ISIS, en redes sociales. Sería de nuevo detenido en 2017 siendo calificado por los jueces como un soldado virtual del Califato islamista del Daesh. Se le conoce actividad en distintos sitios webs desde 2015, creando entonces varios perfiles en diferentes redes sociales y escribiendo en un blog propio de contenido islamista radical, incluyendo la difusión de ejecuciones, con decenas de miles de seguidores.

 

Vamos ahora con otro caso, el de Christian Peso Ruiz Coello. Se trata de un joven ex-militar que, mientras estuvo destinado en la Base Aérea de Armilla (Granada), se dedicaba en su tiempo libre a elaborar vídeos de propaganda yihadista instigando a recuperar al-Andalus y ensalzando a los muyahidines. Parece que su proceso de radicalización comenzó cuando se interesó por el conflicto entre Rusia y Chechenia de los años 90, señalando a los chechenos como héroes y profundizando en el ideario islamista de los grupos yihadistas que combatían a las fuerzas rusas. La pareja de Christian, de origen ruso, procede de una familia cristiana ortodoxa. Por lo tanto, dos conversos que se radicalizan y que serían detenidos en el marco de la Operación “Nazarí”, iniciada cuando se detectaron en 2008 la difusión de vídeos en los que se animaba a la comisión de atentados en Granada. Christian y su pareja se inventaron perfiles ficticios para que no se les identificara en Internet, pero sus vídeos fueron vistos por cientos de personas y ellos mismos habían visionado decenas de vídeos y contactado con numerosos internautas en foros yihadistas.

 

Álvaro, un sevillano de 41 años de edad que adoptó el nombre de Ali Abdullah Olmo Rey tras su conversión a la religión islámica, lejos de propagar las bondades del Islam, se dedicaba a difundir vídeos y textos de contenido salafista radical en redes sociales e incluso amenazó por escrito a un imam de una mezquita sevillana. Sería otro imam, éste integrista, Mohamed Zenasni, el que influyó en Álvaro para que abrazara el ideario fundamentalista. Zenasni ya había tenido enfrentamientos con la propia comunidad musulmana por sus sermones extremadamente radicales. Como vemos, no pocas veces son los propios musulmanes los que intentan frenar a los radicales para evitar que propaguen sus ideas.

 

Ali Abdullah Olmo fue condenado por la Audiencia Nacional española, en 2013, a la pena de un año de prisión por delito de enaltecimiento del terrorismo. Ese mismo año condenaron también a José Ernesto Feliu Mora a seis meses de prisión por el mismo delito; en 2010 sería interceptado en Turquía impidiéndosele traspasar la frontera para ir a Siria por lo que regresó a España siendo detenido en 2011 descubriéndose que tenía contactos con un facilitador de Al Qaeda en Paquistán. Su actividad en Internet fue de lo más prolífica colgando cientos de vídeos de enaltecimiento y adiestramiento yihadista.

 

El autor está diplomado con el Máster sobre fenomenología terrorista de la UGR del que la Red SAFE WORLD es colaboradora.