La peor pérdida del mercado mexicano

 

Es muy común ver niños pequeños en centros comerciales que cautivados por las luces brillantes y guiados por su instinto suelen estirar un brazo, abrir la mano y tocar el foco más cercano. Una vez que el niño logra su objetivo, este se da cuenta de que la luz brillante es en realidad muy caliente y siente el dolor de una quemadura pequeña. De esta manera, el niño aprende a respetar las luces brillantes, las cuales siguen siendo llamativas y hermosas, pero ahora entiende que una exposición tan directa puede tener consecuencias. 

 Nuevamente, partimos de la forma en la que como seres humanos generamos conocimiento y una de las formas más comunes es por medio de la experiencia. Cuando de pequeños nos quemamos la mano al tocar un foco que llevaba varias horas prendido, nuestra mente graba la relación del foco prendido con el dolor de la quemadura por lo que de ese momento en adelante no volvemos a tocar un foco prendido asumiendo que está caliente. Esta misma situación inunda el mercado mexicano, pero en vez de un foco que emite luz brillante tenemos a la bolsa que deslumbra con sus rendimientos y llama la atención de los inversionistas. El dolor ya no proviene de la pequeña quemadura sino de la incertidumbre generada por la volatilidad, lo que lleva a mucha gente a cerrar sus posiciones y tomar pérdidas cuando los precios caen, tal como pasó en 1994 con la crisis mexicana. Esto ha causado que el empresario mexicano asocie a la bolsa con una gran incertidumbre, derivado de una mala experiencia donde la bolsa parece ser la causa pero resulta que al igual que el foco, esta es solo un instrumento. La verdadera causa de la pérdida de capital puede venir de la estrategia de inversión utilizada o de tener un asesor de inversión promedio.

 

La mayoría de los empresarios mexicano descartan la inversión bursátil de su patrimonio, según el Economista solo 35 de cada 10,000 mexicanos invierte en bolsa, mientras que en Estados Unidos son 60 por cada 100[1]. Aquí el problema no es la elección de no invertir, sino la idea incorrecta que se tiene de lo que es invertir en bolsa. Si viéramos la lista de los hombres y mujeres más ricos del mundo veríamos que la mayoría invierte en bolsa. Si analizamos a las economías desarrolladas como Canadá, Suiza, Estados Unidos, entre otras, veríamos que hay una gran participación en el mercado bursátil y que comparten entre sí una mayor calidad de vida. ¿Podríamos estarnos perdiendo de un instrumento muy importante para la generación de riqueza basados en una mala experiencia? Sería como decidir no tener luz dentro de la casa y vivir a oscuras por habernos quemado una vez con un foco.

 

Un conocimiento muy arraigado en México, es que invertir en acciones es muy riesgoso debido a la volatilidad que los precios pueden tener, aún cuando algunos de los mejores inversionistas del mundo, como Warren Buffet, no toman la volatilidad como prioridad. El riesgo de una inversión debería verse primeramente como la posibilidad de perder dinero, un principio que hemos tocado ya en varios artículos. Es importante remarcar que es mucho más fácil perder dinero al comprar acciones de empresas con altas expectativas de crecimiento que por cuestiones de volatilidad, por lo que deberíamos de empezar a visualizar el riesgo como una relación directa entre las expectativas de crecimiento de una empresa y el precio al que se vende. Altas expectativas generan un sobreprecio o prima de crecimiento y mientras más altas sean las expectativas, mayor será el precio en relación a las ganancias que realmente se generan. Cualquier expectativa que no se cumpla hace que el precio baje y se ajuste a la nueva realidad, y es en esos momentos en los que podemos perder la parte de nuestro capital que cubría la prima de crecimiento. Por esta razón es que la inversión se vuelve más riesgosa cuando la rentabilidad depende del crecimiento y no por la volatilidad como se cree. Por ejemplo, a quien no le gustaría ser accionista de Netflix, que está revolucionando el mundo del entretenimiento, de Amazon que es el número uno del comercio electrónico en Estados Unidos o de Tencent que es la referencia de servicios de internet en China, uno de los mercados más grandes el mundo, pero ¿una buena empresa es sinónimo de una inversión segura a cualquier precio?

 Sería bueno pensar en que tan probable es que las expectativas de crecimiento no se cumplan y realmente tengamos pérdidas. Todo empresario está consciente de que los negocios privados corren riesgos de operación todos los días; en cada negociación que se hace con proveedores, en cada servicio que se da al cliente, en cada transacción que se cierra, etc. Si este tipo de riesgo de corto plazo sigue creando incertidumbre sobre la generación de ganancias, ¿porqué estamos tan seguros de cuál será el resultado de un proyecto nuevo o de una estrategia de crecimiento que daría frutos en 1, 5 o 10 años? Esta misma incertidumbre hace muy difícil estimar la probabilidad de que algo suceda, y si no podemos tener una noción de qué tan probable es que algo suceda ¿no estaríamos invirtiendo de cierta manera a ciegas? 

 Bajo la filosofía de valor, podemos considerar que una inversión es atractiva cuando una empresa genera ganancias por encima del promedio de su industria, generalmente debido a ventajas competitivas cuyos competidores no tienen, al mismo tiempo que se vende a un precio de mercado que no incluye una prima de crecimiento. Otro tipo de oportunidad viene de empresas con niveles de ganancias promedio pero que se venden a un precio tan pesimista que incluso sin un aumento de utilidades, esta puede generar rendimientos atractivos al inversionista una vez que la percepción del mercado se normaliza.[2]

 La intención de hacer un contraste entre estas dos filosofías no es la de crear un sentimiento negativo alrededor de las empresas consideradas de crecimiento, sino de crear conciencia acerca del riesgo que estamos corriendo por no cuestionar los conceptos que tenemos del mismo riesgo y de lo que es una buena inversión. Si logras considerar esta idea de riesgo y lo que buscas es preservar tu capital y tomar mejores decisiones de inversión, te aseguro que estarás un paso adelante en comparación a la mayoría de los inversionistas en el país. Ahora si compartes esta idea con otras personas podrías ayudar a tus amigos, familiares y conocidos a reconsiderar a la bolsa como fuente de riqueza y ayudar al desarrollo económico del país; mayor riqueza conlleva a un mayor consumo e impulsa el crecimiento.

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LAF. Raúl Ramírez Valenzuela Hadad

 

Asesor financiero Evidika

[1] https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Solo-35-de-cada-10000-mexicanos-invierten-en-Bolsa-20180122-0084.html

 

[2] Greenwald, B. et al, Value Investing: From Graham to Buffet and Beyond (New York Wiley, 2001), p.44