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El dulce nihilismo de Lana del "Fucking" Rey

 

La Diosa del Pop cinemático está de vuelta con una nueva obra maestra, "Norman Fucking Rockwell".

 

Puede que Adele o Taylor Swift sean las más vendedoras, pero no ha habido esta década una artista musicalmente más importante que Elizabeth Grant, idolatrada por melómanos y estetas como Lana del (Fucking) Rey. Tras poner el mundo a sus pies con 'Born to Die / Paradise' y hacerlo levantarse para aplaudirla con 'Ultraviolence', Lana tuvo su primer "percance" con 'Honeymoon', sólo para presentarnos poco después su obra maestra, 'Lust for Life'... ¿Quizá el mejor álbum de la década? Los críticos lo tienen difícil, pues muchos aseguran que Lana ha vuelto a superarse a sí misma una vez más con 'Norman Fucking Rockwell'.

 

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La espera comenzó hace casi un año atrás, cuando Lana lanzó el primer sencillo, 'Mariners Apartment Complex', su primera colaboración con Jack Antonoff, quien terminaría siendo el productor del 90% del álbum. Por fortuna, al igual que con las colaboraciones anteriores de LDR, incluso con Dan Auerbach de Black Keys en 'Ultraviolence', la personalidad musical de Lana siempre sobresale. Musicalmente, "MAP" es una balada de rock sombría setentosa, con piano, guitarra acústica y cuerdas. La letra, que susurra tanto como canta, es astuta y como de costumbre, Lana se refiere a la cultura pop como una mitología griega moderna, insistiendo en que no es lo que pensábamos que era (una chica frágil). "No soy una vela en el viento", declara como una anti-Lady Di.

 

 

Tan sólo una semana después, Lana lanzaba su segundo sencillo: 'Venice Bitch' (La Puta de Venecia). Al igual que el anterior, el track está decididamente ambientado en la bruma dorada de la radio FM de los años setenta, pero el arreglo de esta canción es más retorcido y vívido. Para una artista tan inmersa en su linaje, Lana nunca ha vendido la nostalgia: sus sentimientos hacia el pasado a menudo se parecen más a transmisiones extraterrestres que a lamentos por aquellos días. Entonces, incluso cuando ella grita a un pintor de mediados de siglo y policías al por mayor el estribillo de un estándar antiguo, "Venice Bitch" se siente más como una oda a abrazar el presente.

 

 

Abriendo el año, Lana nos regaló su tercer sencillo, el épico “hope is a dangerous thing for a woman like me to have - but i have it”. Suave y triste, el tema conserva las simples melodías de piano y la tierna entrega vocal que han sido elementos clave de la música de Del Rey desde "Video Games". Elegido como la declaración final de su álbum, 'hope' contrarresta la depresión y el malestar ambiental con el refinado desafío de femme fatale de Del Rey. "No preguntes si estoy feliz, sabes que no lo estoy", regaña al público en general. "Pero en el mejor de los casos se puede ver que no estoy triste". Tal vez, mientras su amada América se precipita hacia Dios sabe qué, resistir la desesperación es suficiente victoria.

 

 

Ya como puerta al verano, Lana nos sorprendió con el exquisito cover de Sublime 'Doin Time', que nuevamente, como todo lo que canta, hizo enteramente suyo al punto de convertirlo en un clásico LDR instantáneo. Adaptando el rap expresivo de Bradley Nowell a su propio beat, la pista se desliza sobre una percusión de trip-hop similar a la versión bossa nova del 'Summertime' de Gershwin, sampleada en el original de Sublime. Pero Del Rey incluye su toque único: en el puente de la canción, su voz se eleva a un tono aireado y juvenil respaldado por improperios rebeldes, transmutando la diatriba de la "mujer malvada" de Nowell en una interpretación de género que agrega una capa de complejidad a la canción.

 

 

Para volver a calentar el panorama antes de su "regreso oficial", Lana lanzó prácticamente de sorpresa, los sencillos 'Season of the Witch' (tema central de la película producida por Guillermo del Toro 'Cuentos para leer en la Oscuridad') y el himno de protesta 'Looking for America', en respuesta a la reciente serie de tiroteos masivos en Estados Unidos y el cual prácticamene empata con el contenido súper político 'Lust for Life'.

 

"Siempre me enojo cuando escucho algo remotamente violento. De vez en cuando, como por ejemplo ahora con la quema de las Amazonas, la gente se despierta y dice, ¡wow! Pero esto que pasa ahora no es solo una fase. Hay algo extremadamente mal. Me gusta quedarme en la periferia, pero cuando tienes tiroteos consecutivos como los ocurridos recientemente, hay que decir algo", contaba Lana a The New York Times.

 

"Creo que hubo un gran período de no estar seguro de lo que estaba pasando. Estuve allí cuando Obama fue elegido en Union Square. Bajo esa administración, parecía que un sueño se había hecho realidad y podíamos centrarnos en las artes y era un momento de alivio y no teníamos que hablar sobre ciertas cosas. Ahora, una parte de los puntos que las personas están conectando es: "¿Es posible que esta presidencia engendre la idea de que está bien ser más violento? Nunca ha habido un momento tan importante para la música de protesta, como ahora.

 

 

 

"NFR" está repleto de letras feroces y profanas (junto con un título obsceno) que exploran nuevamente versiones iconográficas de masculinidad y feminidad, desmantelando una y fortaleciendo la otra, comenzando con la línea de apertura, que es justamente la canción titular, "Maldita sea, hombrecito, me follaste también que casi grito "te amo". La música agresivamente midtempo es un tributo al folk y el rock de Laurel Canyon.

 

Una semana atrás, como anticipación al lanzamiento del álbum, Lana soltó el doble single/vídeo 'Fuck it, I love you' y 'The Greatest', la segunda, elegida por Pitchfork como la mejor canción de la semana. Es un caleidoscopio de radio de rock clásico transmitido a través de la lente psicodélica silenciosa de Lana. La batería rueda a cámara lenta, los solos de guitarra son borrosos, el piano está grabado para que pueda sentir la alfombra debajo de él. En lugar de deleitarse con texturas vintage, Lana está inquieta, elogia a su joven apática e incorpora repetidamente las palabras "la cultura está encendida", como si intentara bailar entre lágrimas. La canción que la acompaña en el vídeo, la balada 'Fuck It I Love You', es una oda a California y la autodestrucción. La yuxtaposición de las canciones parece inevitable; Sus sueños de escapar siempre la llevan al mismo lugar, como canta en una de las últimas canciones del álbum 'Happinness is a Butterfly': La felicidad es una mariposa. Intento atraparla todas las noches, pero se escapa de mis manos a la luz de la luna". El nihilismo rara vez ha sonado tan dulce.

 

 

 

 

 

 

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